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¿Por qué Poe y Finn nunca encajaron en la saga cinematográfica de Star Wars?

¿Por qué Poe y Finn nunca encajaron en la saga cinematográfica de Star Wars?

El desenlace de los personajes en Star Wars: El Ascenso de Skywalker los mostró tan o más deslucidos que en las dos primeras cintas de la trilogía. ¿Por qué su desarrollo tuvo tantas idas y vueltas?, ¿Qué faltó para que se conviertan, junto con Rey, en un trío épico como Luke, Han y Leia?, ¿Tendrán una mayor exploración en otros formatos?...
El desenlace de los personajes en Star Wars: El Ascenso de Skywalker los mostró tan o más deslucidos que en las dos primeras cintas de la trilogía. ¿Por qué su desarrollo tuvo tantas idas y vueltas?, ¿Qué faltó para que se conviertan, junto con Rey, en un trío épico como Luke, Han y Leia?, ¿Tendrán una mayor exploración en otros formatos?...
Por Damián Herrera

Por Damián Herrera

Twitter: @damiherrera Instagram: @damiherrera91

Por Damián Herrera

Por Damián Herrera

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Ya dijimos que Star Wars: El Ascenso de Skywalker es una gran película dentro de la franquicia. Una cinta que reordena los elementos perdidos en Los Últimos Jedi y tiene la sólida receta de la saga, con una enorme cuota de epicidad en todo su desarrollo. Además de que consagra a Rey y a otro personaje clave con el sello de Disney, Kylo Ren. Sin embargo, hay dos figuras de esta aventura de tres cintas en la Galaxia muy, muy lejana que no terminaron de convencer jamás. Dos nombres que estaban llamados a entrar en el colectivo popular definitivo y a conformar una trinidad con Rey, tan ilustre como la que alguna vez integraron Luke Skywalker, Han Solo y Leia Organa. La pregunta, por tanto, es: ¿Qué salió mal con Poe Dameron y Finn?…

Pensados como figuras dentro de un nuevo trío explosivo, Finn y Poe fueron apenas sombras de Leia y Han Solo.

Una de las posibles respuestas a este interrogante puede ser que nunca estuvo claro qué deseaban representar con estos personajes. Más allá del pasaje Abrams-Johnson-Abrams que tuvo la trilogía de secuelas, nunca hubo una línea clara de acción con ninguno de los dos. Tuvieron demasiadas idas y vueltas y reenfoques que no hicieron más que instalarlos en un segundo plano, cada vez más lejano del protagonismo en ascenso de Rey.

Conocimos a Poe como un rebelde que tenía la misión de entregar el mensaje de la ubicación de Luke en El Despertar de la Fuerza, con una misión y un propósito claro. Tenaz, valiente y decidido a hacer lo necesario para poner fin a la terrible Primera Orden. Sin embargo, ese enfoque se perdió por completo en Los Últimos Jedi, donde se apoyaron en el piloto para aportar alivio cómico a la cinta, además de mostrarlo terco y desobediente.

A lo largo de tres episodios, Poe y Finn tuvieron demasiadas idas y vueltas en su personalidad y en sus motivaciones.

Su conflicto con Amilyn Holdo, en el Episodio VIII, restó menos de lo que sumó a su perfil como próximo líder de la Resistencia. Y, cuando esa circunstancia llegó en The Rise of Skywalker, la ya dañada construcción de Dameron no le permitió más que un rol secundario; apenas una excusa para insertar su escena emotiva con Lando Calrissian. Y eso, sin contar que el trasfondo que conocimos de él en esta entrega como traficante de especias en Kijimi (y su pseudo pasado romántico con Zorii Bliss) no proporcionó el menor crecimiento desde la perspectiva del público.

Por el lado de Finn, la historia no fue diferente. Todo comenzó con su deserción de la Primera Orden y sus actos valientes durante el Episodio VII se centraron en alejar su identidad del stormtrooper FN-2187 para asentarse como un aliado de Rey y del resto de los rebeldes. Tuvo un interesante pasaje por el dilema moral de la obediencia debida, el miedo al castigo y la redención final. Hasta allí, gustase o no su rol, daba la sensación de ser el personaje más complejo de la nueva trilogía y uno que parecía tener comprado un lugar entre los mejores construidos de toda la Saga Skywalker. No obstante, aquella premisa se difuminó con el pasar de los Episodios VIII y IX.

Aunque había grandes expectativas en la conclusión de estos personajes en Episodio IX, volvieron a dejarnos con las ganas.

En Los Últimos Jedi, Finn tiene su trama, a priori, independiente dentro de la película y un mayor tiempo en pantalla gracias a su aventura en Canto Bight, junto a Rose Tico. Sin embargo, la trama del film vuelve a correrlo de ese desarrollo y lo pone nuevamente frente al fantasma de su pasado, cuando tiene que enfrentar cara a cara a la Capitana Phasma y al resto de soldados de la Primera Orden. Esas idas y vueltas dentro de una cinta que da una sensación de estar siempre en el mismo lugar, parece poner a Finn al inicio de su viaje nuevamente. Y, cuando parecía que el destino del personaje, toda su construcción, iba a justificarse en la forma del gran sacrificio de la trilogía Disney para salvar el espíritu de la Resistencia, esa oportunidad acabó malograda.

El Ascenso de Skywalker volvió a plantearnos a un fin vacío, que no lució el más mínimo desarrollo argumental tras el bagaje de sus dos primeras participaciones en la saga. Nuevamente persiguiendo el motto de su identidad, se cruzó con Jannah y los demás desertores de la Compañía 77 en Kef Bir; instancia que lo volvió a encasillar en el personaje sin historia y que realmente no sabe lo que representa. Su participación en el desenlace de lucha entre la Resistencia y la Primera Orden (ahora Orden Final) en Exegol fue regular. Sin un brillo superlativo y jugando en todo momento con el imaginario de redimido, otra vez. A la larga, terminó siendo más interesante ese misterio entorno a su interés amoroso que otra cosa: ¿Quería decirle a Rey que la amaba?, ¿Se interesó en Jannah?, ¿Por qué no se retomó su complicidad con Rose en este último capítulo?… Una figura con potencial, reducida a meras banalidades.

Si bien Rey era la brújula clara de este equipo, Poe y Finn pudieron haber tenido mayor incidencia en la saga.

Toda esa lucha, todo ese conflicto de decisiones argumentales que rodearon a ambos personajes, terminó por deslucirlos. Ese blanqueo constante de motivaciones, de propósitos y de objetivos, hizo que ambos perdieran la chance de convertirse en mucho más. Mientras que Rey y Kylo/Ben tuvieron una línea discursiva clara durante la trilogía, a Poe y a Finn los reinventaron tanto que acabaron por perder la gracia. Posiblemente una de las grandes razones por las cuales fallaron en instalarse como los Han y Leia de esta era.

Tampoco podemos obviar el hecho de que, en esa conformación de un nuevo trío estelar con un protagonista y dos figuras fuertes pero secundarias, Disney olvidó la máxima de un buen personaje de reparto. En la trilogía original, el piloto corelliano y la princesa de Alderaan son un condición en el guion sin la cual el héroe central jamás hubiera alcanzado tal crecimiento en la trama. Pero no apreciamos eso en el trinomio de cintas de esta década.

La trinidad de la nueva era de Star Wars tuvo muchas altas y bajas. Tal vez tengan revancha en otros medios.

El camino de Luke a convertirse en el Jedi que derrote a Vader y al Emperador para dar paz a la Galaxia está allanado por las participaciones de Han y Leia. No se puede pensar en el Luke de El Retorno del Jedi sin reconocer el trabajo satelital de sus dos escoltas a lo largo de la trilogía, o intercambiándolos por personajes diferentes. En cambio, en las secuelas, parecería que podemos intercambiar a Poe y Finn por cualquier otra figura y, aun así, Rey podría haber llegado a conseguir ese desarrollo de alguna u otra manera.

Concluida la Saga Skywalker, está claro que es muy poco probable que podamos volver a ver a estos personajes en la pantalla grande. Pero del mismo modo que Marvel Studios (también bajo el ala de Disney) explorará a algunos superhéroes y villanos que no han tenido tanto desarrollo en la pantalla grande con series para la plataforma Disney+, puede que tengamos algo similar dentro del universo de Star Wars. Esta opción no parece, en absoluto, una mala idea para reencontrarnos con Poe y Finn, y así conocer más sobre su vida antes o después del triunfo de la Resistencia en Exegol. Quizá allí esté su verdadero potencial, ese que no pudimos hallar en los tres episodios cinematográficos.

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Sí. Es la película que estaba esperando.
No está mal, pero no es lo que esperaba.
No me gustó. Estuvo muy por debajo de mis expectativas.
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