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Duel of Fates: el Episodio IX de Star Wars que nunca llegamos a ver

Duel of Fates: el Episodio IX de Star Wars que nunca llegamos a ver

Luego de que la serie cinematográfica de la Guerra de las Galaxias concluyera con The Rise of Skywalker, ahora la novedad pasa por la filtración del guion original que Colin Trevorrow había escrito para la película antes de ser despedido por LucasFilm. Con matices oscuros y con un desarrollo muy distinto, “Duelo de Destinos” nos proponía una visión más sombría del capítulo final. En esta nota, los detalles de un film épico que no veremos jamás.
Luego de que la serie cinematográfica de la Guerra de las Galaxias concluyera con The Rise of Skywalker, ahora la novedad pasa por la filtración del guion original que Colin Trevorrow había escrito para la película antes de ser despedido por LucasFilm. Con matices oscuros y con un desarrollo muy distinto, “Duelo de Destinos” nos proponía una visión más sombría del capítulo final. En esta nota, los detalles de un film épico que no veremos jamás.
Por Damián Herrera

Por Damián Herrera

Twitter: @damiherrera Instagram: @damiherrera91

Por Damián Herrera

Por Damián Herrera

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No es un secreto en absoluto que la realización de la última trilogía de Star Wars fue un auténtico desorden y que las consecuencias de esa mala organización se vieron en el material que llegó a las salas de cine en 2015, 2017 y 2019. Sea que les guste o no el desarrollo propio de las cintas, está más que claro que existe una pobre coherencia entre los tres capítulos que llevan el sello de Disney, siendo el punto más álgido de esa desconexión la continuidad que guarda The Last Jedi con las otras dos, para bien o para mal. Y es muy probable que esa falta de sentido que le reprochamos a esta última sección de la saga se deba a la determinación inicial de la compañía del ratón de poner a cargo de la dirección y guion a tres cineastas diferentes, con estilos muy diversos entre sí: J.J. Abrams, Rian Johnson y Colin Trevorrow.

Si bien algunos elementos del guion de Trevorrow se reconvirtieron para The Rise of Skywalker, el boceto es muy distante al film.

Si bien a todos ellos se les dio cierta libertad para ejecutar sus propias decisiones creativas al momento de pensar los elementos de su película, fue Colin Trevorrow quien terminó pagando los platos rotos de esta disfunción, antes incluso de que conociéramos que sobre la debacle del octavo episodio tanto para los críticos como para la mayoría de los fans (y ni hablar del fracaso que sumó luego Han Solo: una historia de Star Wars a esa mala racha). Sin embargo, antes de su despido en septiembre de 2017, tras varias idas y vueltas con Kathleen Kennedy, presidenta de LucasFilm, Trevorrow había trabajado durante dos años creando su propio guion y docenas de conceptos artísticos para el último escalón en la Saga Skywalker.

Colin Trevorrow trabajó dos años en su proyecto para la saga de Star Wars.

Ahora, más de dos años después de ser apartado de la dirección de lo que luego conoceríamos como The Rise of Skywalker (una película que finalmente cerró el ciclo de Star Wars en muchos sentidos, pero también dejó cuestiones sin responder) salió a la luz una gran parte de esos bocetos iniciales, que el propio Colin Trevorrow se encargó de respaldar a través de sus redes sociales.

En primer término, podemos darnos cuenta de que la narrativa iba a pasar por otro lado desde el título: en vez de El Ascenso de Skywalker, iba a llamarse Star Wars: Duel of Fates (“Duelo de destinos”). Y, si bien hablar de algo que pudo haber sido es una picardía, porque jamás veremos su idea plasmada en la gran pantalla, sí es interesante conocer datos sobre su visión de la historia y del desarrollo que tenía en mente para la mayoría de los protagonistas de la franquicia. Un panorama que distaba mucho del largometraje que pudimos ver en diciembre del año pasado.

Por ello, a continuación están todos los detalles del argumento central de lo que hubiera sido Star Wars: Duel of Fates, de Colin Trevorrow…

LA MISIÓN REBELDE Y EL CONFLICTO DE UN EX STORMTROOPER

Finn tenía una gran participación y una línea argumental más clara en Duel of Fates.

Las primeras secuencias de Star Wars: Duel of Fates nos hubieran situado en el sistema Kuat, una base de astilleros, donde la acción comenzaría con un asalto de los Rebeldes. Finn, Rose y BB-8 estarían en aquel planeta con la misión de robar un Star Destroyer rebosante de armas y vehículos de combate del antiguo Imperio Galáctico y así nivelar la balanza en su guerra contra la Primera Orden.

Muchos de los conceptos de esta versión fueron reutilizados para The Rise of Skywalker.

Sin embargo, en aquel lugar, se encontrarían con el cuerpo sin vida de un stormtrooper. Un soldado que, al no portar su casco, sería reconocido por Finn como uno de sus ex compañeros. Así, el primer conflicto que surgiría en la película sería su debate interno y moral, ya que comenzaría a dudar si matar a sus viejos camaradas era lo correcto. De esta manera, esa línea argumental del descubrimiento de una identidad para el ex FN-2187 sería mayormente explorado en esta versión del Episodio IX.

KYLO Y SU BÚSQUEDA DEL LADO OSCURO

Lejos de la redención de Ben Solo que vimos en The Rise of Skywalker, Kylo hubiera sido el villano principal en Duel of Fates.

Con el correr de la cinta, nos hubiéramos enterado que Kylo Ren se encuentra desaparecido tras su choque con la proyección de Luke en Crait y que el General Hux, ahora mencionado como canciller, lidera a la Primera Orden en su ausencia. Sin embargo, prontamente conoceríamos que quien alguna vez fue Ben Solo se encuentra en Mustafar, buscando respuestas a su derrota. Una búsqueda que, como gran fanático de las oscuras hazañas de su abuelo, lo conduce al templo de Darth Vader.

La búsqueda del poder lleva a Kylo a encontrarse con un mensaje para Vader.

Allí, Kylo hubiera encontrado un holocrón con una grabación de Palpatine anterior a su caída en El Retorno del Jedi. Aquel mensaje guardaba instrucciones para Vader sobre cómo operar frente a la posible muerte de su Emperador a manos del vástago de Anakin Skywalker. Darth Sidious tenía pensado que su discípulo se dirigiese al sistema Remnicore para encontrar al maestro de su maestro, un ser llamado Tor Valum. Sin embargo, antes de que el Líder Supremo de la Primera Orden terminase de escuchar el mensaje completo, el holocrón habría detectado que no se trataba de Vader sino de un intruso y hubiera estallado, dejando quemaduras y heridas imborrables en el rostro de Kylo.

En este boceto, veíamos a Kylo descubrir nuevas habilidades del Lado Oscuro de la Fuerza.

Desde luego, este primer boceto hubiese reescrito no solo ideas que muchos fans validamos del canon de Legends, sino elementos del propio canon actual. Que Darth Sidious hubiera tenido un maestro distinto a Darth Plagueis no solo tiraría por la borda el misticismo de su ascenso al poder desde joven en Naboo, patrocinado por Hego Damask. También, cambiaría fuertemente el sentido de la afamada interacción que el – por entonces – Canciller Supremo tenía con el joven Anakin Skywalker en la ópera de Coruscant. Algo que muchos hubieran catalogado como una determinación inadmisible del guion.

LA PARTICIPACIÓN DE LEIA Y EL ENTRENAMIENTO DE REY

Leia hubiera tenido un rol muy secundario en Duel of Fates.

Si bien cuando fue diagramado este guion inicial de Duel of Fates Carrie Fisher aún estaba con vida, la participación de Leia en la cinta iba a ser mucho menor de lo que terminamos viendo en The Rise of Skywalker. Sin embargo, uno de los elementos de este incipiente escrito que supo mantenerse con el tiempo de producción fue la conexión en la Fuerza que ella mantenía con su hijo. Es que, al igual que sucede mientras Kylo y Rey están luchando en las ruinas de la Estrella de la Muerte II en el Episodio IX que vimos en el cine, la princesa de Alderaan iba a ser capaz de sentir el dolor del Líder Supremo de la Primera Orden al ser herido por el holocrón en Mustafar. Algo que la alertaría del peligro al mismo tiempo que Finn y Rose hubiesen regresado con el Star Destroyer.

En esta versión, Rey hubiese terminado su entrenamiento de Jedi con el fantasma de Luke.

No obstante, no hubiera sido Leia quien guiara a Rey mientras ella completaba su entrenamiento de Jedi, sino el fantasma de la Fuerza de Luke. Por su parte, la carroñera seguiría sintiendo las consecuencias del fuerte vínculo que tenía con Kylo desde las dos cintas anteriores, que se traducirían en pesadillas y que la arrimarían silenciosamente a su mayor prueba frente al Lado Oscuro de la Fuerza.

A pesar de ello, Rey finalmente hubiera sido capaz de sortear este obstáculo y, ahora portando un sable de dos filos azules, habría aprendido una habilidad Jedi suprema: la Baliza de la Fuerza. Con este poder, hubiese sido capaz de enviar una llamado de guerra a sus aliados en más de 50 sistemas sin ser detectada por los miembros de la Primera Orden.

UN CORUSCANT SINIESTRO Y EL ASCENSO FINAL DE FINN

En la mente de Colin Trevorrow, Finn tenía un desarrollo mucho más justo para el personaje.

Del mismo modo que representó el apogeo de la República en las precuelas, Coruscant hubiese jugado un importante papel en Duel of Fates. Sin embargo, ya no sería aquella metrópoli poderosa, concurrida y multicultural que hacía las veces de epicentro de la Galaxia. Por el contrario, Colin Trevorrow tenía pensado mostrarla como un planeta desecho por los años de Imperio y Primera Orden, sometido por el crimen, al mejor estilo Nueva York de los años ’70.

Aquel sistema controlado por los soldados de la Primera Orden hubiese sido el punto en el los aliados de Rey tendrían que haber plantado la Baliza de la Fuerza que ella produjo (justo bajo el antiguo Templo Jedi), con el fin de llamar a todos los sectores rebeldes a una lucha final contra sus opresores. Como un símbolo mismo de las diferentes eras de Star Wars, Coruscant vería también el ocaso de la saga y la última batalla por el destino de la Galaxia con grandes secuencias bélicas al mejor estilo Revenge of the Sith.

Phasma comandaría ejecuciones públicas en Coruscant.

Allí, también, hubiera sido el sitio en el que la Capitana Phasma, superviviente de Los Últimos Jedi, hubiera instalado sus ejecuciones públicas de rebeldes. Esto, obvio, como un discurso de poder de la Primera Orden y para instigar el miedo en todos los sistemas que sintieran el deseo de pronunciarse en contra de su yugo.

R2-D2 hubiese jugado un papel clave en Duel of Fates.

En Coruscant, eventualmente, Finn y Rose (que acudirían para plantar la Baliza de la Fuerza) serían capturados y llevados a una especie de campo de concentración, donde Rose sería torturada por Hux para conocer los planes de la Rebelión. Sin embargo, tras una emotiva despedida de C-3PO, el sacrificio de R2-D2 los liberaría (NdR: Si bien Colin Trevorrow confirmó estos datos vía Twitter, también aclaró que “Artoo” no iba a morir, sino que se llevaría un duro golpe).

Finn se convertiría en un símbolo para los stormtroopers desertores de la Primera Orden.

Tras escapar de la Primera Orden, Finn se convertiría en una especie de mesías para un gran número de stormtroopers que decidirían cambiar de bando y unirse al lado rebelde. Lo que daría por completada la construcción del personaje de Finn y su aporte real a la saga de Star Wars. Algo que, como les expliqué en esta nota, siento que nunca pasó con las cintas que vimos en el cine.

LA IRA DE KYLO Y EL NACIMIENTO DE UN VERDADERO SEÑOR OSCURO DE LOS SITH

En Duel of Fates, Kylo era un villano hecho y derecho. Y su nueva máscara hubiera sido el símbolo de esa conversión absoluta.

A la par con las secuencias de Finn y Rose en Coruscant, hubiéramos visto a Kylo encontrar a Tor Valum, un ser de una especie que no podríamos distinguir dentro del Canon ni de la era de Legends, que hubiese confirmado tener unos 7000 años de antigüedad. Él hubiera completado el entrenamiento de Kylo en el Lado Oscuro y, como prueba de su conversión, lo hubiéramos visto derrotar a una proyección de Darth Vader (como la que Luke venció en Dagobah en El Imperio Contraataca).

Tor Valum hubiera ayudado a Ren a terminar su entrenamiento de Sith.

Así, se hubiese erigido como un verdadero señor oscuro, dejando atrás la necesidad de parecerse a su abuelo. Lo que lo hubiera llevado a adoptar una personalidad mucho más siniestra y despiadada para concretar sus metas de dominio de la Galaxia. Y, aunque no se aclara en las filtraciones, es posible que esta versión caída de Ben hubiera liquidado a Tor Valum antes de retirarse de Remnicore, ya que no hay más menciones de este personaje (NdR: algunos de los medios que se hicieron eco de la filtración de este guion señalan que Kylo no lograba vencer a Vader, pero sí completaba su entreamiento).

En Remnicore, Kylo hubiese luchado contra una proyección de Vader.

Con esta nueva fortaleza espiritual en el Lado Oscuro de la Fuerza – no como un señor de Ren, sino como un legítimo Sith – Kylo se dirigiría a Coruscant para recuperar el mando de la Primera Orden. Allí, cobraría sentido su nuevo estatus al verlo destruir la máscara de Vader que él tanto atesoraba. Mientras que, luego, hubiese asesinado a sangre fría a Hux y otros miembros superiores de la organización militar como castigo por la incompetencia de haber dejado huir a Finn y Rose, junto con un gran número de stormtroopers.

Tras matar a Hux, Kylo Ren hubiera partido de Coruscant.

Tras estas secuencias que habrían dejado muy pequeña a la matanza de Anakin en Mustafar en el Episodio III, Kylo hubiese abordado una nave para dirigirse a un sistema que no hubiéramos podido distinguir en los mapas. Disponiéndose así a un enfrentamiento final con Rey.

UNA PODEROSA ALIADA Y LA PRUEBA DE REY ANTE LOS CABALLEROS DE REN

Rey, Poe y Chewbacca tendrían su propia misión en el sistema Bonadan.

Al otro lado de la Galaxia, Rey, Poe y Chewbacca se encontrarían cumpliendo otra de las misiones finales de la Resistencia en un sistema llamado Bonadan: encontrar a una antigua Jedi Seer (una rama de los Jedi consulares, capaces de interpretar visiones de la Fuerza), que les permita descifrar el mensaje oculto en las pesadillas sobre Kylo para derrotar a la Primera Orden.

Tras varias peripecias en el camino (que incluirían a Rey enfrentando a un rancor) y luego de que la Seer pudiese retirar de la mente de Rey un mapa que la llevaría directamente hacia Kylo, los Caballeros de Ren harían su gran aparición en Bonadan. Sin embargo, no portarían armas sencillas como las que vimos en The Rise of Skywalker, sino que todos ellos estarían equipados con sables láser. Por ende, allí hubiésemos visto una de las escenas de lucha más impactantes de la película: Rey, con su sable azul de dos filos, contra los seis Caballeros de Ren destilando el rojo profundo de sus espadas.

Poe y Chewie hubieran ayudado a Rey a vencer a los Caballeros de Ren.

De la batalla, también participarían Chewbacca y Poe. Y, gracias a su ayuda, Rey hubiera acabado con todos ellos. Sin embargo, su viaje no terminaba allí, puesto que los tres amigos se hubieran despedido emotivamente para separar sus caminos: Poe y Chewie volverían a Coruscant para unirse a la ofensiva comandada por Leia y Finn, mientras que Rey viajaría al sistema Mortis, donde aguardaba el ahora señor oscuro Kylo Ren.

EL DUELO FINAL EN MORTIS Y EL TRIUNFO DE LA REBELIÓN EN CORUSCANT

Rey y Kylo Ren finalmente se encontrarían en el planeta Mortis.

Del mismo modo que en las seis películas originales de la saga de Star Wars y que en El Despertar de la Fuerza, el nulo de Duel of Fates, este noveno capítulo de la franquicia que jamás veremos en los cines, se hubiera roto con un duelo de sables de luz. Y no hubiese sido uno que se distinguiese por su liviandad, sino que hubiera puesto a sus protagonistas al límite de sus capacidades y de sus emociones. Una contienda épica como la que vimos entre Anakin y Obi-Wan hace ya quince años. Un choque que pondría a la heroína, Rey, al filo del Lado Oscuro.

Tras su llegada a Mortis, Kylo le hubiese revelado a Rey que había sido él quien asesinó a sus insignificantes padres por orden del Líder Supremo Snoke, detonando toda su ira y llevando a la carroñera a blandir su sable doble con vehemencia y lanzando ataques que no buscarían otra cosa que matar a Ren. Luego de varios pasajes por diferentes escenarios con ambientes de templos, y de que el combate hubiese mostrado un completo equilibrio entre los poderes de la Jedi y el Sith, ambos en la fase absoluta de su perfeccionamiento, finalmente hubieran sido los fantasmas de la Fuerza de Luke, Yoda y Obi-Wan los que hubieran torcido la balanza en favor de Rey.

Llena de ira por saber que Kylo mató a sus padres, Rey usaría todas sus habilidades para destruir al señor oscuro de los Sith.

Tras comprobar que la redención hubiera sido imposible para el alma de Ben Solo y que ahora él era uno con el Lado Oscuro de la Fuerza, los tres incidirían para detenerlo mientras Rey, con un ataque final de su sable, hubiera aniquilado al último señor oscuro de los Sith. Así, todo quedaría en manos de la ofensiva de Coruscant para vencer a la Primera Orden, que ya no tendría un Líder Supremo. Y, en escenas de combate por tierra y aire (que incluso contarían con una secuencia en la que Chewbacca pilotaría un X-Wing), la antigua capital de la República sería el escenario del triunfo final de la Resistencia.

Los fantasmas de la Fuerza de Luke, Yoda y Obi-Wan tomarían partido en la batalla.

Después de la celebración por la victoria y el fin de la opresión de la Primera Orden, ahora todos reconocerían a Rey como la gran campeona de la Nueva República y la salvadora de la Galaxia (algo que, en The Rise of Skywalker sí se nos deja saber al espectador, pero permanece en el anonimato para el resto de los personajes). Así, la película y la Saga Skywalker hubiesen terminado con un salto temporal de unos meses, luego del cual Finn y Rose se encontrarían reuniendo a jóvenes sensibles a la Fuerza de toda una variedad de sistemas para ser entrenados por Rey.

Los stormtroopers guiados por Finn lucharían contra la Primera Orden en Coruscant.

Estos niños serían la próxima generación de Jedis guardianes de la paz y la justicia en la República. Y, entre ese gran grupo, distinguiríamos al muchacho barrendero de Canto Bight que vimos en el final de The Last Jedi. Con un último vistazo a una incipiente academia Jedi (similar al Praxeum de Luke Skywalker en Yavin 4, del canon de Legends), todo quedaría dispuesto para el regreso triunfal de la Orden a la gran pantalla y para un nuevo comienzo en la franquicia de Star Wars.

UN GUION PROFUNDO, CONTROVERSIAL E INCOMPATIBLE CON LA INOCENCIA DE DISNEY

En Duel of Fates, el camino de Rey es muy diferente al de la heroína que conocemos.

Hace un tiempo, les dije en esta nota que la saga de Star Wars en manos de la compañía del ratón había perdido complejidad y potencial gráfico (algo que recuperó en cierta medida con The Mandalorian, por suerte). Y, frente a la filtración del guion original de Colin Trevorrow, es necesario plantear un estándar de sinceridad y reconocer que, en muy pocos términos, se ajustaba a una producción como las que Disney nos tiene acostumbrados.

Aun a pesar de que se diga que la determinación de la CEO de LucasFilm partiera de la disconformidad de Trevorrow por la muerte de Luke en el Episodio VIII, está claro que su escrito para el noveno capítulo estaba destinado a ser rechazado de todas maneras. No solo porque pretendía mostrar ejecuciones crueles o matanzas a sangre fría por parte de los villanos, o que nuevamente hubiese puesto a los héroes ante decisiones morales en un ambiente de guerra sin cuartel. Sino porque sus bocetos, posiblemente, hubieran dividido al fandom de Star Wars a un nivel inimaginable (sí, mucho más de lo que lo hicieron The Last Jedi y The Rise of Skywalker, respectivamente).

Varios diseños de naves y razas se mantuvieron aún con J.J. Abrams nuevamente en la dirección del Episodio IX.

¿Era un mal guion el de Colin Trevorrow? Absolutamente no. Si bien tenía puntos que no guardaban demasiado sentido con el resto de la saga, también presentaba circunstancias que hubiesen posibilitado un crecimiento de los personajes mucho más orgánico que el que vimos en The Rise of Skywalker. Además, volver a tener un clima bélico en un escenario tan emblemático como Coruscant y un duelo final entre Rey y Kylo hubiera pagado la entrada a la sala por sí mismo.

Entonces… ¿Vale la pena pensar en lo que perdimos como fans con Star Wars: Duel of Fates? Por supuesto que no. Muchas veces los conceptos iniciales tienen una pésima ejecución o historias que suenan bien contadas después no se ven bien en la pantalla. Por tanto, debemos aceptar el material que sí pudimos ver, con sus aciertos y sus errores.

De ninguna manera Disney hubiera aceptado un trato tan crudo para el argumento y los personajes.

Quizá, algún día lleguemos a ver Duel of Fates en forma de cómic y muchos puedan tener allí el cierre que esperaban. Por lo pronto, la Fuerza dictó que Colin Trevorrow se quedara afuera de Star Wars y que The Rise of Skywalker fuese la historia que llegó al cine.

✅ Participá: ¿Te hubiese gustado ver esta versión del Episodio IX en el cine?

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Sí. ¡No sé por qué no usaron este guion!
No. Me quedo con The Rise of Skywalker.

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