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DC Comics, en crisis: ¿Realmente estamos cerca del final de la editorial?

DC Comics, en crisis: ¿Realmente estamos cerca del final de la editorial?

La salida de Dan DiDio, editor en jefe de la compañía, aceleró los rumores sobre un posible cierre de la publicadora de cómics más antigua de la industria. ¿Cómo se llegó a este punto?, ¿Qué tanto afecta la postura empresarial de AT&T en el asunto?, ¿Dónde terminarán Batman, Superman y el resto de los héroes de DC si se acaban sus publicaciones?, ¿Es una posibilidad real que la Liga de la Justicia y los Vengadores de Marvel sean parte de un mismo universo en el futuro?…
La salida de Dan DiDio, editor en jefe de la compañía, aceleró los rumores sobre un posible cierre de la publicadora de cómics más antigua de la industria. ¿Cómo se llegó a este punto?, ¿Qué tanto afecta la postura empresarial de AT&T en el asunto?, ¿Dónde terminarán Batman, Superman y el resto de los héroes de DC si se acaban sus publicaciones?, ¿Es una posibilidad real que la Liga de la Justicia y los Vengadores de Marvel sean parte de un mismo universo en el futuro?…
Por Damián Herrera

Por Damián Herrera

Twitter: @damiherrera Instagram: @damiherrera91

Por Damián Herrera

Por Damián Herrera

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La industria de los superhéroes está a punto de cambiar y de eso no hay ninguna duda. En un mundo en el que el gran avance de la tecnología ha modificado por completo nuestra vida y nuestra percepción de las comodidades y del entretenimiento, hoy el mundo de los cómics enfrenta una cruda realidad: las aventuras impresas de los héroes más famosos ya no generan una cuota de ganancia satisfactoria para los grupos económicos que poseen sus derechos del mismo modo que lo hicieron durante más de setenta años.

La industria de los cómics ya no es tan fuerte como lo fue históricamente.
La industria de los cómics ya no es tan fuerte como lo fue históricamente.

Ese es, hoy, el caso de DC Comics. La empresa fundada por Malcolm Wheeler-Nicholson (que en un principio se llamó National Allied Publications) fue absorbida en 1989 por Warner Communications, que en aquel momento se convirtió en Time Warner. Y esa fue una sociedad que dio enormes frutos por casi 30 años para ambos lados. Los escritores de DC hacían buenas historias y Warner las adaptaba al cine y la TV, dejando miles de millones en rédito. El crecimiento de la franquicia parecía ser infinito, aun cuando algunas de sus cintas no dieran en el clavo, porque siempre llegaban nuevas y mejores tramas desde las historietas.

No obstante, esa sinergia se trastocó considerablemente a fines de 2017, cuando el conglomerado de telecomunicaciones AT&T adquirió a Time Warner, y por ende a DC Comics, a cambio de 85 mil millones de dólares. Y fue en este tramo de tres años, comandado por la prestadora de servicios telefónicos, que se hicieron más palpables las diferencias entre el holding y la editorial, y la falta de interés que la mega organización posee en mantener abierto un negocio que da grandes pérdidas. Así, se precipitó la pregunta que, por estos días, ha cobrado mayor fuerza entre todos los fans: ¿Estamos ante el final de DC como editorial?… Esa, sin duda, no es una pregunta sencilla. Y su respuesta está muy ligada al ascenso y caída de un nombre dentro de los pasillos de DC: Dan DiDio, alguien que ha tomado mucha repercusión recientemente.

AT&T es un conglomerado que se rige por el volumen mercantil. DC Comics, para sus dueños, no es más que un número en acciones.

Dan DiDio era el editor en jefe de DC Comics, junto con Jim Lee. Su trabajo consistía en supervisar todas las publicaciones de la editorial y encausar el rumbo de la misma, reportando únicamente a Warner Bros. y AT&T. A pesar de nunca ser un legítimo guionista de historietas, había ingresado a la dirección de DC en 2002, un cargo que exigía de él muchas de las decisiones creativas más importantes de la compañía.

Pese a que todas las probabilidades y su propia trayectoria marcaban que el puesto iba a ser complicado de llevar adelante para él, fue creciendo dentro de la editorial, hasta que logró convertirse en el máximo responsable de la misma en 2010. Y, ya con auténticos superpoderes y sin demasiadas diferencias con Jim Lee (que no es un guionista sino un dibujante), DiDio se metió de lleno en un proyecto que venía maquinando desde su llegada ocho años atrás: derrumbar la historia misma de DC para dar origen a una nueva continuidad. Pero para eso, tuvo que recorrer un largo camino.

Dan DiDio y Jim Lee se convirtieron en editores en jefe de DC en 2010. Aunque la repartición de responsabilidades nunca fue pareja.

Cuando en 1985, Crisis en Tierras Infinitas vio la luz, todas las series de la compañía se reestructuraron dentro de una nueva línea y en un mismo mundo. Después de mucho caos, de muchas idas y vueltas con historias y tierras paralelas que sólo confundían a los fanáticos en muchos aspectos, el mega-evento trajo una claridad que duró más de quince años. Sin embargo, DiDio comenzó a presionar desde su posición directiva para que se sucedieran historias como Crisis Infinita, que trajo consigo el regreso del Multiverso e intervino en la vuelta a la vida de héroes como Barry Allen o Hal Jordan, modificando sucesos que auténticos próceres de los cómics como Marv Wolfman o Dan Jurgens habían escrito antes de su llegada.

Con un trabajo que – desde la perspectiva del lector – parecía silencioso (pero en verdad no lo era, ya que Didio era realmente muy mediático), convirtió al Universo DC en una olla a presión dispuesta a estallar en cualquier momento, y esa circunstancia no tardó en llegar. Luego de su proclamación como editor en jefe, asestó el golpe final contra el corazón de los fanáticos, incluyendo en el final del evento Flashpoint una excusa para que en las publicaciones siguientes no se vieran reflejadas las casi ocho décadas de historia de DC y, de tal modo, blanquear todo con el sello de los Nuevos 52.

El final de Flashpoint le dio a DiDio una chance única: crear un nuevo Universo DC desde cero.

Así, hizo que un gran número de fanáticos de años (o incluso décadas) sintieran que valieran lo mismo que alguien que agarraba por primera vez un cómic de la editorial. Y, aunque reiniciar todo el universo para llamar la atención de nuevos lectores podría pensarse como una jugada inteligente cuando se tiene una franquicia de casi un siglo, también fue en ese momento en el que se produjeron las mayores pérdidas de seguidores más fieles para la editorial y la enorme inconstancia de los recién llegados (siendo uno de los periodos de peores ingresos por venta de historietas).

Los Nuevos 52 fueron un sello muy marcado por la inestabilidad. En espíritu, iba a ser una reimaginación de los orígenes de los personajes, con nuevas historias, diseños y representaciones. Sin embargo, todo se dio de manera caótica, enagenada y, por sobre todo, muy críptica. Por momentos, daba la sensación de que los diferentes escritores de la editorial no habían tenido un diálogo en conjunto sobre lo que el universo de los Nuevos 52 representaba y no en pocas ocasiones se superpusieron referencias a acontecimientos del pasado que ya no existía o los protagonistas de los cómics se comportaron bajo lineamientos que no aplicaban a su nueva realidad.

Los New 52 marcaron un antes y un después en DC. Engendraron visiones de los personajes que se alejaron de las historias tradicionales.

Al final, todo ese proceso terminó siendo un rotundo fracaso que se intentó salvar con un sello secundario: DC You (sí, esos cómics que absurdamente pusieron al Comisionado Gordon a ser Batman con un traje al mejor estilo “mecha” japonés). Sin embargo, esta línea surgida tras el evento Convergence simplemente era un rebranding de diseño, que agregaba nuevas tiras al universo DC, pero mantenía todos y cada uno de los errores de los Nuevos 52.

A tan solo cinco años del último reboot, DC se vio obligado a pegar un nuevo volantazo con una serie de historias que unificaran – de cierto modo – lo mejor de las continuidades post-Crisis y New 52: Rebirth. Y, aunque los porcentajes de ventas continuaron siendo mínimos (y pese a que no se solucionaron todos los inconvenientes de continuidad), las historias actuales sí consiguieron darle otro aliento a DC. Volvieron a traer a muchos fanáticos perdidos durante la era de los Nuevos 52 y se metieron de lleno en volver a posicionar a los héroes clásicos (Batman, Superman, Wonder Woman y los principales miembros de la Liga de la Justicia) en grandes historias como Dark Nights: Metal, Year of the Villain o Doomsday Clock.

Rebirth es la continuidad actual de DC, que mantiene elementos de los New 52 mezclados con la era Post-Crisis.

Pero nada de esto parecía haber sido sufiente para DiDio, que antes de su despido ya se encontraba pensando en un nuevo reinicio del Universo DC. Uno todavía más extraño que todos los que ya habíamos visto. Y es que, según los rumores más fuertes provenientes del propio interior de la editorial, el siguiente sello con el que intentaría patear el tablero y recuperar fuertemente sus números de ventas sería algo llamado “DC 5G”, por ser la quinta generación de héroes de la marca.

¿Qué implicaba este proyecto, que aún no sabemos si finalmente se aplicará tras la salida de su editor en jefe?… Fácil, reordenar los acontecimientos de las diferentes continuidades históricas a partir de relatos que marcasen que la primera generación de héroes fue la de la Sociedad de la Justicia Americana, la segunda se contaba con la Liga de la Justicia (esa en la que forman parte Bruce Wayne, Clark Kent, Diana Prince, etc.), y así sucesivamente hasta llegar a una quinta generación de justicieros: la 5G.

“5G” era el último proyecto en la carpeta de Dan DiDio y aún no sabemos si se materializará en los cómics o será dado de baja.

Pero, entonces, ¿veríamos a los personajes que tanto amamos en esta 5G?… Posiblemente, aunque no de la manera en la que estamos acostumbrados. La 5G tendría a su Batman, su Superman y la mayoría de los héroes insignia, más muchos nuevos. Pero ninguno de ellos llevaría consigo la historia de respaldo que conocemos, ni tampoco sus tradicionales identidades. Es decir, que aunque 5G iba a tener a su Caballero Oscuro, no se pensaba en Bruce Wayne y a ese Batman no lo iba a detonar la muerte de sus padres para convertirse en vigilante. Se pensaba en historias demasiado frescas y demasiado disruptivas. Algo por lo que, como era de esperarse, los fans ya habían puesto el grito en el cielo antes de que ocurriera.

Ahora bien, toda esta situación de la 5G no era algo que cayera de buena manera a los propios guionistas de la editorial y ese entorno de hostilidad que se vivía actualmente a raíz del nuevo proyecto de DiDio, aparentemente, sería uno de los principales motivos por los cuales la compañía precipitó su salida. Un rumor, rápidamente propagado, marcó incluso que Scott Snyder, principal cabeza creativa de DC actualmente y quien ha controlado las riendas de Batman en la última década, habría puesto en duda su continuidad si la idea de la 5G y la postura de Didio avanzaban. Y ante el riesgo de perder a Snyder (quien, incluso, suena como un posible reemplazo de DiDio para acompañar a Jim Lee como editor en jefe), la subsidiaria de Warner puso los puntos sobre las íes de su, hasta hace muy poco, mandamás.

Scott Snyder habría sido la cara visible del descontento de los escritores de DC con las ideas de Dan DiDio.

Pero el gran dilema de DC Comics no se termina con la partida de Dan DiDio, sino que la incógnita que queda tras su salida es “¿qué va a pasar con la editorial ahora?”. Por supuesto que la 5G como proyecto no estaba completamente desarrollada y no hay certezas de que se reflote con un nuevo líder dentro de la compañía o que, finalmente, se descarte para seguir con la continuidad de Rebirth tal como está.

Y, más allá de todo tipo de sentimentalismo por la tradición de DC, las ganancias son algo en lo que AT&T, que rige sobre DC y Warner, se fija mucho a la hora de sus decisiones. ¿Existe, entonces, la posibilidad de que la firma decida retener las licencias de los personajes como franquicias audiovisuales pero bajarse del mercado de los cómics? Sí. Y no sería nada loco que, en un futuro próximo, el conglomerado opte por conceder los derechos de sus historias a otras editoriales para que exploten a sus figuras en la industria de las historietas. Porque, aunque a veces a los fans nos cueste mucho asumir la verdad, no hay peor monstruo para las historias y personajes que amamos que el mundo de los negocios.

De existir la posibilidad, nadie sería tan favorito a comprar DC como Disney, que se convertiría en un monopolio absoluto de la cultura pop.

Toda esta situación trae como consecuencia una inevitable conclusión: si DC abre la licitación para que sus personajes aparezcan en las publicaciones de otras editoriales, ¿cuánto tiempo pasará para que sea Marvel quien se acerque a pedir condiciones por los mismos?… Teniendo en cuenta de que, hoy por hoy, sólo la subsidiaria de Disney tiene el poder productivo como para dar cabida entre su repertorio a las figuras de renombre que ocupan más de medio centenar de series en la circulación de DC, su nombre es el favorito a ganar tal puja. Y eso es solo un decir, ya que el rumor que se ha esparcido por la red en los últimos días es que esas reuniones ya habrían existido de manera secreta y que, incluso, ya habría un principio de acuerdo para que sus héroes pasen a formar parte de The Walt Disney Company en algún momento de la década por venir.

Entonces, ¿Qué tan lejos estamos de ver a los miembros de la Liga de la Justicia dentro del Universo Marvel, luchando contra los Vengadores o a la par de ellos frente a amenazas inimaginables? Seguramente, menos de lo que antes podríamos haber intuido, cuando veíamos a la situación como un verdadero imposible. Para más paranoia, hay quienes ya asocian algunas de las últimas líneas de Doomsday Clock con el auténtico futuro de la editorial fundada en 1934.

En las páginas de Doomsday Clock, se hace referencia a la “Crisis Secreta” en el futuro de DC. ¿Será una unión con Marvel?

En este gran relato que concluyó en 2019, una de las profecías del Doctor Manhattan hace referencia a la fecha del 10 de julio de 2030 y cita “estalla la Crisis Secreta y Superman se enfrasca en una batalla a lo largo del planeta contra Thor y un gigante verde más fuerte que Doomsday, quien murió protegiendo al Hombre de Acero de estos invasores”. Y no es casual que se utilicen las palabras Crisis Secreta para nombrar a aquel conflicto, dado que parte de Crisis en Tierras Infinitas y Guerra Secreta, los crossovers y eventos más trascendentales en las historias de DC y Marvel, respectivamente, y también del mundo del cómic en general.

¿Demasiada coincidencia, una legítima evocación de algo que realmente ya ha sucedido, o un juego demasiado bizarro del guionista Geoff Johns? Sea como sea, lo que está claro es que el futuro de DC Comics pende de un hilo. Y ya no se trata de una de las crisis surgidas de sus páginas. Si bien en otras épocas esto ya había ocurrido y la editorial logró salir airosa con grandes historias que levantaron el perfil de la marca, hoy más que nunca las alertas deben estar encendidas.

El futuro de DC es incierto y una absorsión de Disney para mezclar a sus personajes con Marvel no es una completa locura.

El posible fin de DC no es un tema que deba tomarse tan a la ligera, dado que – de suceder – sería uno de los eventos más determinantes de la cultura popular de este siglo y marcaría un hito muy oscuro en la historia de los superhéroes. El espectro de un acontecimiento así podría, incluso, hacer tambalear a toda la industria. Por el bien de todos, el apoyo a las historietas debe crecer y marcar un peso contundente para que AT&T desista en su postura. DC debe ser salvado y los fans somos los únicos con el poder para hacerlo, en este momento.

✅ Participá: ¿Qué te gustaría que pasara con DC Comics?

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DC no puede desaparecer. Es la editorial más importante que hay.
Merece un final digno. Que lo compre Disney y se una a Marvel.

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