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¿Puede el avance del Coronavirus adelantar el final del cine?

¿Puede el avance del Coronavirus adelantar el final del cine?

La extensión del COVID-19 puso a la industria cinematográfica en jaque y obligó a cintas como Bloodshot a precipitar su salida en formato digital para los próximos días. Los rumores de que Black Widow y Wonder Woman 1984 no pasarían por las salas no se hicieron esperar y, hoy, nos encontramos ante una gran incógnita: ¿Puede el efecto pandemia golpear tan fuerte como para cambiar nuestras costumbres para siempre?, ¿El futuro del cine está en los dispositivos móviles?, ¿Realmente podemos desarraigarnos de la tradición de salir a disfrutar de la gran pantalla?...
La extensión del COVID-19 puso a la industria cinematográfica en jaque y obligó a cintas como Bloodshot a precipitar su salida en formato digital para los próximos días. Los rumores de que Black Widow y Wonder Woman 1984 no pasarían por las salas no se hicieron esperar y, hoy, nos encontramos ante una gran incógnita: ¿Puede el efecto pandemia golpear tan fuerte como para cambiar nuestras costumbres para siempre?, ¿El futuro del cine está en los dispositivos móviles?, ¿Realmente podemos desarraigarnos de la tradición de salir a disfrutar de la gran pantalla?...
Por Damián Herrera

Por Damián Herrera

Twitter: @damiherrera Instagram: @damiherrera91

Por Damián Herrera

Por Damián Herrera

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Querámoslo o no, estamos frente a un momento histórico de la humanidad. Las semanas que estamos atravesando no son, ni serán en el porvenir, comunes y corrientes. Todas y cada una de las pandemias de la historia humana han torneado conceptos, costumbres e ideologías de su época en relación a prácticas sociales, esparcimiento, economía, y hasta política. Y, muy posiblemente, lo que nos deje el “Coronavirus” como trágicas enseñanzas y nuevos hábitos no serán la excepción.

Aunque no nos demos cuenta, ir al cine es una de las prácticas de ocio más antiguas para el mundo digitalizado en el que vivimos.

Los recaudos que los pueblos europeos tomaron en el siglo XIV frente al avance de la Peste Negra fueron la base de los avances medicinales y de salubridad de lo que conocemos como modernidad. Hace 100 años, luego de la Primera Guerra Mundial, el azote de la Gripe Española también obligó a modificar lo “tradicional” en muchos espectáculos públicos, grandes reuniones de gente y lugares de ocio comúnmente frecuentados por las personas del Viejo Continente y los Estados Unidos en los jóvenes 20s.

Muchas de las adecuaciones que se hicieron en aquella oportunidad se reflejaron también en la continuidad de nuevas prácticas y visiones de lo que era seguro. Se arraigaron en la percepción de, incluso, quienes disfrutaban realmente de aquellas. Las nuevas tecnologías fueron imponiéndose, no tan paulatinamente, a las prácticas que habían perdido amantes durante aquella “crisis” y, así, se propagaron los grandes medios para divertirse en la primera mitad del siglo XX: la radio (que ya existía desde hacía 30 años, pero con otra clase de fines) y el cine, que venía creciendo socialmente desde finales del siglo anterior y había crecido notoriamente en las primeras dos décadas del 1900. Ni hablar que luego llegaría el auténtico Superman de los medios de comunicación a cambiar la historia del entretenimiento, la televisión. Pero esa ya es otra historia.

El cine explotó como medio de entretenimiento en la segunda década del siglo XX. A pesar de muchos avances, hoy sigue siendo masivo.

Hoy, el nefasto esparcimiento del virus SARS-CoV-2, que produce COVID-19 o lo que comúnmente hemos dado el nombre de “Coronavirus”, nos agarra en uno de los momentos de mayor desarrollo digital del siglo XXI. Todos tenemos teléfonos inteligentes, perfiles en al menos una red social, estamos perfectamente conectados con amigos, familiares, compañeros de trabajo, de clase, o con quien queramos, aún si no podemos acercarnos a ellos físicamente.

Las nuevas tecnologías como el streaming nos posibilitan quedarnos en nuestras casas viendo series, películas, escuchando música, leyendo cualquier libro que queramos, aprendiendo a hacer lo que sea que queramos hacer. En fin, casi cualquier actividad de esparcimiento que nuestra visión posmoderna pueda tener es capaz de llevarse a cabo desde un celular, una tablet o una computadora con conexión a Internet. La más completa galería de espectáculos está a nuestra disposición de una manera muy sencilla.

De todas formas, una de las prácticas más comunes para los fanáticos de esta industria que nos compete, que es la de los superhéroes, los cómics y la ciencia ficción, todavía sigue siendo la de ir al cine. Algo que entendemos como “de todos los días”, pero que a veces no “caemos” en la naturaleza arcaica que representa un entretenimiento de hace más de un siglo. Ir al cine es una práctica social que respetamos y adoramos tanto, que no notamos la incompatibilidad que posee con la experiencia digital en línea que vivimos en esta edad de la humanidad.

De los 8mm con proyector al 3D en 100 años. Del XD al Cine VR en apenas meses. ¿Qué tan cerca estamos del próximo cambio masivo?

¿Cuántos de nosotros dejamos ya de pagar impuestos de manera presencial o de retirar dinero del cajero?, ¿Quién no hizo alguna vez una compra a través de Internet en vez de acercarse a su local de venta favorito?, ¿Acaso somos pocos los que ya compramos libros digitales en lugar de ir a buscar el texto a una librería, pagando el doble de dinero por una encuadernación que quedará juntando polvo en una estantería una vez que lo hayamos leído?… Y cuántos ejemplos más. Sin embargo, seguimos yendo al cine. Elegimos, socialmente, una praxis que nada tiene que ver con lo que somos hoy como especie en evolución. Y eso representa tradición.

Tristemente, el Coronavirus que hoy parece tener cada vez más arraigo en el occidente del mundo (mientras que – dato alentador – comienza a descender del lado asiático, donde se originó) ha detenido esa tradición. Nos obligó a apartarnos de las salas de cine, en un primer momento por recomendación de la Organización Mundial de la Salud de suspender actividades netamente necesarias para la supervivencia, luego por un desaliento de la propia industria y, finalmente, por obligación legal (ya que muchos países, además de Argentina, hoy se encuentran en un aislamiento social impuesto por sus gobiernos).

Esta circunstancia trajo las noticias de que algunas de las cintas que ya estaban en circulación como Bloodshot, el primer largometraje del Universo Valiant para la gran pantalla, y algunos otros proyectos de diferentes géneros que estaban a punto de conocer la luz se despidieran de las salas para siempre. El film protagonizado por Vin Diesel se lanzará en muy pocos días en formato digital, dado que las ganancias en cine se vieron congeladas en un momento muy inicial y, realmente, todavía no tenemos una pauta clara de cuándo sea viable retornar a las actividades en Estados Unidos, sede del mundo del cine, y en otros grandes puntos del planeta.

Bloodshot era la esperada apertura a un universo cinematográfico de Valiant y la gran apuesta de Vin Diesel en 2020.

Esa misma incertidumbre es la que engendró fuertes rumores en los últimos dos días en referencia a la próxima película del Universo Cinematográfico de Marvel, Black Widow. La última aventura visual de Natasha Romanoff tenía todo programado para recibir luz verde en el inicio de mayo, pero el esparcimiento del SARS-CoV-2 obligó a posponer el estreno de forma indeterminada. Por ello, muchos especularon que su paso se daría directamente al formato digital, en primera instancia, y no en mucho tiempo a la plataforma de streaming Disney+ (el “Netflix” exclusivo de la compañía del ratón que todavía no se encuentra disponible en Latinoamérica).

Un caso similar se dio del lado de DC y Warner Bros., ya que gente muy cercana a la producción general habría comentado en esas mismas horas que el mismo destino podía tener Wonder Woman 1984 (a estrenarse la primera semana de junio), readaptando la salida de la secuela de Mujer Maravilla a digital y a HBO Max, servicio que estará en circulación desde el primer día de mayo.

En la jornada de hoy, 21 de marzo de 2020, nos encontramos con la confirmación por parte de DC Films y Warner de que la guerrera amazona efectivamente llegará a las salas de cine pese a los rumores, aunque su fecha de estreno se vea seriamente modificada. De igual forma, por estas horas es casi un hecho de que Black Widow también lo haga del mismo modo, pese a la situación y al trastoque de calendario que generaría correr su salida algunos meses. Pero, ¿qué tuvieron de cierto y qué falsearon los rumores al respecto?…

Wonder Woman 1984 (confirmado) y Black Widow (casi un hecho) llegarán a los cines a pesar de la pandemia y los rumores.

En primer lugar, hay que entender que la circulación de información, en el mundo en el que vivimos hoy, no es al azar. Una filtración así siempre cumple un propósito. Es una porción de los hechos que las compañías deciden trasladar al debate social para medir efectos que ayuden a tomar sus decisiones. NO, posiblemente Marvel/Disney no tenía planes de enviar a Black Widow a Disney+ tan rápido, como tampoco lo iba a hacer Warner con Wonder Woman 1984 y HBO Max. Pero, SÍ es una enorme posibilidad que las grandes compañías ya estén pensando en los medios digitales como una fuerte alternativa para futuros grandes lanzamientos, más allá de las condiciones excepcionales en las que nos encontramos de momento.

Las mediciones de mercado se usan para avalar ciertos parámetros de estas “posibles decisiones” y proyectar la cobertura de los costes de producción desde otros medios. ¿O acaso realmente piensan que, por más Coronavirus que anduviese circulando, Disney o Warner hubiesen querido sacrificar una gran parte de su ganancia de manera altruista solo porque nos tenemos que quedar en casa?… The Incredible Hulk, la película “menos ganadora” del UCM facturó 263 millones de dólares en entradas de cine en todo el mundo, en 2008. Por su parte, la primera película de Mujer Maravilla le dio a Warner 822 millones en el mismo concepto. ¿Se puede ser tan naïve de creer que súper compañías, que ejecutan presupuestos de cientos de millones persiguiendo ganancias de miles de millones, van a querer perder voluntariamente tan cuantiosas cantidades de dinero sólo porque menos de un 10% del mundo está en cuarentena obligatoria? No, por supuesto que no. Y menos cuando hay antecedentes de sagas que parecían ser muy sólidas murieron porque una de sus películas quedó 200 o 300 millones por debajo de su previsión.

El entretenimiento es negocio. Tan sencillo como eso.

Coronavirus o no Coronavirus, la industria del cine se encuentra preparando fuertes cambios a futuro. Cambios para los cuales ya tienen algunas certezas, que todavía no podemos dilucidar. ¿Va a ser el fin del cine? No, para nada. La ópera tiene casi 500 años y sigue convocando a un gran número de personas. Y, del mismo modo, el cine va a perdurar mucho más allá de lo que cualquiera de nosotros pueda vivir. Lo que sí puede cambiar es el modo en el que ese cine se va a enfocar hacia las nuevas generaciones.

Quizá, progresivamente el acto tradicional de ir al cine terminará pasando a los que busquen una experiencia de comodidad, de selección y distinción a la hora de ver una película. Algo así como lo que hoy puede generarle a la mayoría social alguien que va a ver El lago de los cisnes de Chaikovski al Teatro Colón en Buenos Aires o cualquier otro venue de ópera en el resto del mundo. Y, mientras tanto, los tanques pesados de la industria como las cintas de acción, ciencia ficción, terror y muchos de los géneros ultra convocantes sí pasen a una plataforma digital donde los fans puedan aprovechar otras herramientas de la tecnología para vivir su “experiencia cinematográfica” en línea, conectados e interactuando con el contenido y con otras personas de una manera más adaptada a los tiempos que corren.

El Coronavirus no va a matar al cine, pero el propio paso del tiempo va a traer enormes cambios a lo que conocemos como tal.

Aún es temprano para adelantar conclusiones extremas. Pero sí hay que tener en claro que no hay rumores al azar. Si empresas como Warner o Disney, en el mundo de las comunicaciones inmediatas a través de redes sociales, conferencias digitales, y tantas grandes herramientas para esparcir información, tardan dos o tres días en desmentir algo que lleva circulando masivamente en Internet, definitivamente es porque lo dicho no está tan desalineado con la realidad. Dejemos de lado la inocencia y el fanatismo solo por fanatismo. Aunque para la mayoría de nosotros el cine sea una pasión, para quienes llevan adelante la industria es un negocio. El cine va a cambiar, nos guste o no. Pero, ¿debemos temer por su fin a la brevedad? Eso es casi tan ilógico como pensar lo anterior.

✅ Participá: ¿Pensás que puede darse un gran cambio en la industria del cine?

✅ Participá: ¿Pensás que puede darse un gran cambio en la industria del cine?
Sí. Creo que se vienen muchas modificaciones en estos años.
No. Creo que si el cine se va a mantener tradicional como lo hizo siempre.

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