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¿Adiós X-Men, hola “X-PEOPLE”?: Cuando la INCLUSIÓN supera a la ficción

¿Adiós X-Men, hola “X-PEOPLE”?: Cuando la INCLUSIÓN supera a la ficción

Un rumor que crece fuertemente en la red, y que habría salido de la propia directiva de Marvel Studios, señala que los mutantes no llegarán al UCM con su tradicional denominación. En lugar de ello, se buscará un rótulo que haga más inclusivo al grupo que, desde hace 60 años, lucha – justamente – por la igualdad. ¿Hacía falta o es una muestra más de que, en la industria de los superhéroes, el discurso político hoy se impone a las propias historias?...
Un rumor que crece fuertemente en la red, y que habría salido de la propia directiva de Marvel Studios, señala que los mutantes no llegarán al UCM con su tradicional denominación. En lugar de ello, se buscará un rótulo que haga más inclusivo al grupo que, desde hace 60 años, lucha – justamente – por la igualdad. ¿Hacía falta o es una muestra más de que, en la industria de los superhéroes, el discurso político hoy se impone a las propias historias?...
Por Damián Herrera

Por Damián Herrera

Twitter: @damiherrera Instagram: @damiherrera91

Por Damián Herrera

Por Damián Herrera

Twitter: @damiherrera Instagram: @damiherrera91

En las últimas horas, surgió fuertemente un rumor relacionado a la llegada de los mutantes al Universo Cinematográfico de Marvel, del cual un gran número de sitios y portales especializados (algunos de una gran reputación por el acierto de su información) se hicieron eco. El mismo estableció en la esfera pública todo un debate relacionado al rumbo que se está tomando para manejar un tema tan sensible como la diversidad en el cine, y los excesos que se pueden cometer a la hora de interponer un discurso social sobre una historia. Y es que, según este dato que llega desde allegados a ambas directivas, tanto Disney como Marvel Studios se estarían planteando fuertemente cambiar el nombre de los X-Men cuando éstos ingresen al UCM, con el fin de volverlos un grupo de personajes más inclusivos.

Y esto, más allá de todo lo ya dicho en el fulgor de las redes, me acerca a algunos pensamientos personales sobre lo que viene sucediendo en la industria desde ya hace un tiempo. ¿Recuerdan cuando les dije, en esta nota o en esta otra, que ni los tradicionalistas ni los extremadamente radicales de la diversidad tienen razón cuando se trata de disponer las etnias o elecciones románticas de los personajes? En aquellas notas, expliqué que ni el color de la piel, ni la nacionalidad, ni la orientación sexual o religiosa de un protagonista hacen mejor su interpretación o al contenido en sí. Del mismo modo, considero que la creencia de que cambiar el título a una historia tiene algo que ver con que sea inclusiva es igual de falsa. Y mucho menos cuando hablamos de, justamente, una historia que lleva seis décadas en circulación y que se ha vuelto absolutamente válida en el imaginario colectivo.

Por otro lado, también creo que pensar que los X-Men necesitan un refuerzo desde el rótulo para representar inclusión es, sin ningún rodeo ni atenuante, NO ENTENDER A LOS X-MEN. No hay, y posiblemente no haya jamás, personajes de cómics que representen tanto la lucha por la igualdad que los mutantes. Tampoco se encuentran, en el mundo de las historietas, figuras que encarnen tanto los sentimientos y los valores de aquellos que, a pesar de todo lo que le aportan a una sociedad, siguen siendo vistos como un grupo de marginados como los X-Men. Siendo éstos los héroes silenciosos de una sociedad intransigente y retrograda, que prefiere la seguridad de dividir a la posibilidad de unir y ser más fuertes.

Además, como si lo anterior no fuese suficiente, los X-Men siempre se han encargado de bajar el mensaje de la unión pacífica. En muchos casos, teniendo que enfrentarse a sus hermanos mutantes más agresivos y extremistas, que intentan devolverles el odio a aquellos que se lo demostraron toda su vida con más odio. Y tratando de enseñarles a los que los estigmatizan que ellos son diferentes, pero que – a fin de cuentas – todos son la misma especie, y que merecen el mismo respeto y entendimiento.

Ya habíamos tenido un esbozo de esta circunstancia en X-Men: Dark Phoenix, en un diálogo tan ajeno a la trama que casi parecía propaganda feminista más que algo natural en el argumento, cuando Mystique le exigía al Profesor X modificar el nombre de los “X-Men” por el de “X-Women”. Sin embargo, la confirmación de este rumor sería un nuevo grado de magnitud en algo que se viene desarrollando hace ya varios años en el mundo de los superhéroes (y en diferentes historias de ficción en general): la imposición de un discurso ya no social, sino político, que viene a desplazar en importancia a lo que esperamos que se cuente sobre nuestros personajes favoritos.

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Cuando es más importante que Wolverine, Cyclops o Jean Grey pertenezcan a una etnia en particular, tengan una elección sexual determinada o den muestras de estar anclados a una minoría societaria que el propio hecho de que son mutantes que se oponen a un mundo injusto y cruel, no se está haciendo otra cosa que POLÍTICA. Y cuando se usa el cariño que millones de fans tienen por sus personajes y la expectativa que le genera a este grupo tan grande la oportunidad de verlos nuevamente en una producción cinematográfica para bajar un mensaje netamente político, eso no es entretenimiento. Es PROSELITISMO y ADOCTRINAMIENTO.

Y sé que muchos dirán “¿No es un poco exagerado hacer tanto lío por un nombre?”. Pero no hay nada que represente tanto a la identidad de algo o alguien como su nombre, y cuando una productora deliberadamente busca silenciar la identidad de algo comenzamos a entrar en un terreno peligroso. Damos un paso atrás en vez de uno hacia adelante. La aceptación no se logra jamás privando a algo o alguien de lo que es.

Y no dejemos de tener en cuenta las implicaciones a futuro que una medida así pueda tener: ¿Acaso estarán dispuestos los fans de Batman, Superman, Spider-Man o Iron Man que sus ídolos sean renombrados como The Bat, The Super, The Spider o The Iron sólo para que nadie se sienta excluido de sus historias?… ¿Y qué pasará con Wonder Woman?… ¿También a ella la volverán The Wonder?… ¿Y si un grupo de personas se siente disminuida porque la llaman “Maravilla” y eso les plantea una imagen inalcanzable e irreal de sí mismos?, ¿También lo cambiarán?…

Está más que claro que tanto aquello que las grandes compañías como Disney puedan hacer con los personajes de los cómics como lo que los fans estén dispuestos a tolerar moldeará el futuro del “entretenimiento”. ¿A dónde queremos llegar?, ¿A una industria con grandes historias, que nos apasionen por ver a nuestros héroes favoritos representados en largometrajes?, ¿O a una en la que el discurso político se imponga a todo, y ya nos dé lo mismo si lo que se cuenta en las películas está bien o mal, sino que nos reconfortará el hecho de que los personajes representarán a un grupo social determinado?… Da para pensar, ¿No?…

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